Tercera viña en tres domingos. Primero fueron los jornaleros de las cinco de la tarde, después los dos hijos que dijeron una cosa e hicieron otra, y ahora unos labradores que se quedan con la viña que se les confió. Jesús sigue en el templo, delante de los mismos que le preguntaron con qué autoridad hacía lo que hacía. Sigue también en nuestra mesa el pastor Luis Santiago, y con él nos sentamos frente a una viña preparada con todo cuidado y unos labradores que no quisieron recibir a nadie. Si te perdiste la conversación anterior, aquí la tienes:
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