Esta semana nos sentamos a conversar sobre uno de esos textos que parecen fáciles y resultan ser de los más hondos del leccionario si los tomamos con seriedad: Mateo 10:40–42, el cierre del discurso de envío.
Nos acompañó Rubén David "Rubencito" Bonilla Ramos, estudiante doctoral de teología en la Universidad de Toronto y profesor del Seminario Evangélico y Emmanuel College en la Universidad de Toronto. Lo que empezó como una lectura sobre recibir a un enviado terminó poniéndonos preguntas incómodas: a quién recibimos de verdad, qué es la recompensa, y por qué nadie es enviado en solitario.
Tres
Desde la comunida al individuo; un vaso de agua fría - Mateo 10:40-42